Siempre se habla de la ignorancia, la demagogia y la hipocresía.
Pero ¿quién está absuelto de éstas? Es decir, ¿quién se considera tan noble
como para poder decir que no está influenciado por ellas? Hoy en día han
surgido continuas manifestaciones contra el sistema, contra todo en general.
Pero, ¿realmente somos tan dignos como para poder estar indignados? ¡No! Nos dejamos
guiar por aquellos labios que nos dijeron que podíamos tenerlo todo. No nos
fijamos, nadie, en los labios hambrientos que medio mundo mostraba y sigue
mostrando. En aquel tiempo donde nos pusieron la miel en los labios y
engullimos aquello que se nos ofreció ¿Fuimos dignos entonces? ¿Acaso nos guiamos
por la razón al aceptar contratos con los que ahora llamamos estafadores?
Los labios nos volvieron a engañar, y ahora nos engañamos a
nosotros mismos dejando ir quejas y frustraciones contra aquello que nosotros
mismos ayudamos a construir. ¿Esto no se llama hipocresía?
nosotros mismos dejando ir quejas y frustraciones contra aquello que nosotros
mismos ayudamos a construir. ¿Esto no se llama hipocresía?
Ahora todos creemos poseer aquello que hemos ignorado
durante este tiempo, la razón y el conocimiento. Nuestros labios sueltan
discursos llenos de rabia, menosprecio, rencor ¡incluso odio! Ahora resulta que
todos tenemos un camino y creemos firmemente en él. Pero sin tener en cuenta
nuestra parte de responsabilidad. A su vez, en momentos como estos, todo
discurso radical gana fuerza. Movimientos contra lo establecido así lo
reflejan. Labios agrupados creyendo en una nueva dirección, aunque a su vez no
saben donde les lleva. Dicen que tienen la solución pero al mismo tiempo
algunos de ellos actúan irresponsablemente y de manera irracional, haciendo
actos vandálicos. Después, estos pocos son apoyados por la mayoría, y se los
defiende como héroes. ¿Nos dice la razón que defendamos aquellos que han
actuado de mala manera? No, pero nos dejamos llevar por los labios de la
multitud. El pequeño grupo que organiza estas revueltas modifica la manera en
que miramos las cosas (nunca somos culpables de nada) y nos llevan por donde ellos quieren. Y lo
peor es que los exculpamos. Nos dicen
que haciendo lo que proponen nos llevarán hacia la libertad y los derechos.
Pero ¿acaso no se llama demagogia a esto? Salimos de lo que se tilda ahora de
“dictadura”, hacia otra donde la razón no actúa, sino la ignorancia. Sale la
palabra “libertad” de los labios de algunos y todos vamos detrás.
durante este tiempo, la razón y el conocimiento. Nuestros labios sueltan
discursos llenos de rabia, menosprecio, rencor ¡incluso odio! Ahora resulta que
todos tenemos un camino y creemos firmemente en él. Pero sin tener en cuenta
nuestra parte de responsabilidad. A su vez, en momentos como estos, todo
discurso radical gana fuerza. Movimientos contra lo establecido así lo
reflejan. Labios agrupados creyendo en una nueva dirección, aunque a su vez no
saben donde les lleva. Dicen que tienen la solución pero al mismo tiempo
algunos de ellos actúan irresponsablemente y de manera irracional, haciendo
actos vandálicos. Después, estos pocos son apoyados por la mayoría, y se los
defiende como héroes. ¿Nos dice la razón que defendamos aquellos que han
actuado de mala manera? No, pero nos dejamos llevar por los labios de la
multitud. El pequeño grupo que organiza estas revueltas modifica la manera en
que miramos las cosas (nunca somos culpables de nada) y nos llevan por donde ellos quieren. Y lo
peor es que los exculpamos. Nos dicen
que haciendo lo que proponen nos llevarán hacia la libertad y los derechos.
Pero ¿acaso no se llama demagogia a esto? Salimos de lo que se tilda ahora de
“dictadura”, hacia otra donde la razón no actúa, sino la ignorancia. Sale la
palabra “libertad” de los labios de algunos y todos vamos detrás.
Finalmente, se informa en las noticias que en Somalia millones
de bocas hambrientas, labios secos y enfermos no paran de morir. En muchos
países las personas no conocen la palabra “derecho”. Eso si han tenido la
opción de escolarizarse y entender su significado. ¿Qué nos hace pensar que
nuestros derechos deben sobrepasar los suyos? Aquella gente es, sin duda, más
digna que todos nosotros, que lo hemos tenido todo y cuando se nos quita un
poco ya nos indignamos. ¿No se deberían indignar aquellas familias que tienen
que vivir con un euro cada día? ¿No deberían quejarse primero aquellos niños y
jóvenes que trabajan para que nosotros nos podamos vestir, y a buen precio? ¡Todos
somos culpables y no debemos olvidarlo! Y sí, es cierto que tenemos derecho a
quejarnos, pero no sin desdeñar nuestros actos pasados y el resto del mundo que
nosotros mismos privamos de derechos y libertad.
de bocas hambrientas, labios secos y enfermos no paran de morir. En muchos
países las personas no conocen la palabra “derecho”. Eso si han tenido la
opción de escolarizarse y entender su significado. ¿Qué nos hace pensar que
nuestros derechos deben sobrepasar los suyos? Aquella gente es, sin duda, más
digna que todos nosotros, que lo hemos tenido todo y cuando se nos quita un
poco ya nos indignamos. ¿No se deberían indignar aquellas familias que tienen
que vivir con un euro cada día? ¿No deberían quejarse primero aquellos niños y
jóvenes que trabajan para que nosotros nos podamos vestir, y a buen precio? ¡Todos
somos culpables y no debemos olvidarlo! Y sí, es cierto que tenemos derecho a
quejarnos, pero no sin desdeñar nuestros actos pasados y el resto del mundo que
nosotros mismos privamos de derechos y libertad.
Dejemos de olvidar los labios de las otras personas, pues
todos son iguales. Podemos crear un nuevo futuro pero los que más tenemos
debemos cerrarlos y solo abrirlos cuando nuestras palabras hayan sido
reflexionadas realmente. ¡Debemos poner fin al mal uso de los labios!
todos son iguales. Podemos crear un nuevo futuro pero los que más tenemos
debemos cerrarlos y solo abrirlos cuando nuestras palabras hayan sido
reflexionadas realmente. ¡Debemos poner fin al mal uso de los labios!
Toni Forcada. 20/11/11

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